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Enfermedades y plagas del olivo: guía visual para identificarlas y actuar

El olivar es un cultivo resistente, pero no invulnerable. Las enfermedades del olivo pueden reducir significativamente la producción, dañar la calidad del aceite e incluso comprometer la vida del árbol si no se detectan a tiempo. Conocer los síntomas visuales, entender los ciclos de cada patógeno y aplicar el tratamiento adecuado en el momento justo marca la diferencia entre una cosecha rentable y una temporada perdida.


Identificar un problema en el olivar exige observación constante. Muchas enfermedades del olivo y plagas del olivo se manifiestan primero en las hojas, en los frutos o en los brotes jóvenes antes de extenderse al resto del árbol. Por eso, recorrer el olivar con regularidad y fotografiar los síntomas que llaman la atención es una práctica tan útil como cualquier tratamiento preventivo. Las fotos permiten comparar la evolución del daño y consultar con técnicos agrícolas de forma más precisa.


En esta guía encontrarás las principales enfermedades y plagas del olivo organizadas por síntomas y tipo de agente causante, con descripciones visuales detalladas para que puedas actuar desde el primer momento. Un diagnóstico correcto es siempre el primer paso hacia un tratamiento eficaz.


Las enfermedades del olivo más comunes y cómo reconocerlas


Entre las enfermedades del olivo más comunes destacan varios hongos y bacterias que afectan a distintas partes del árbol. Conocerlas bien permite diferenciar un problema puntual de una infección generalizada que requiere intervención urgente.


Repilo o Cycloconium oleaginum


El repilo es, con diferencia, la enfermedad fúngica más extendida en los olivares de la cuenca mediterránea. Se reconoce por la aparición de manchas circulares en el envés de las hojas, de color amarillo verdoso con un halo más oscuro. Con el tiempo, las hojas afectadas caen de forma prematura, lo que debilita el árbol y reduce la capacidad fotosintética.


Los síntomas aparecen principalmente en otoño e invierno, cuando la humedad ambiental es elevada. El hongo *Fusicladium oleagineum* necesita agua libre en la hoja para germinar, por lo que los olivares situados en zonas húmedas o con poca ventilación son más vulnerables.


Tratamiento: aplicaciones preventivas de fungicidas cúpricos antes del período de lluvias otoñales. Una buena poda que favorezca la aireación del árbol también reduce considerablemente la incidencia.


Verticilosis o Verticillium dahliae


La verticilosis es una enfermedad de suelo especialmente grave porque no tiene cura una vez que el hongo coloniza el sistema vascular del árbol. Los síntomas más visibles son el marchitamiento súbito de ramas enteras, con hojas que se secan pero permanecen adheridas al árbol, y la presencia de una coloración marrón en la madera bajo la corteza.


El hongo sobrevive en el suelo durante años y se activa cuando el olivar pasa por períodos de estrés hídrico o tras una labor agrícola que dañe las raíces. La rotación de cultivos y el uso de material vegetal certificado son las principales medidas preventivas.


Tuberculosis del olivo o Pseudomonas savastanoi


Esta enfermedad bacteriana provoca la aparición de tumoraciones o verrugas de color verde grisáceo en ramas, tronco y en ocasiones en las hojas. Las heridas producidas por la poda, el granizo o los insectos son las principales vías de entrada de la bacteria.


Una higiene rigurosa en las herramientas de poda —desinfectando con lejía o productos específicos entre árbol y árbol— reduce drásticamente el riesgo de contagio. Aplicar pasta cicatrizante cúprica sobre los cortes de poda es también una medida preventiva eficaz, algo a tener en cuenta cuando se planifica cuándo podar olivos.


Principales plagas del olivo con síntomas visuales


A diferencia de las enfermedades causadas por hongos o bacterias, las plagas del olivo implican la presencia de insectos o ácaros que dañan el árbol de forma directa. Reconocerlas en sus primeros estadios es fundamental para evitar daños económicos relevantes.


Mosca del olivo: Bactrocera oleae


La mosca del olivo es la plaga más temida y la que mayor impacto tiene sobre la calidad del aceite. La hembra adulta realiza una picadura en el fruto para depositar sus huevos; la larva se desarrolla en el interior de la aceituna, alimentándose de la pulpa y creando galerías características. Externamente, los frutos afectados presentan una pequeña mancha oscura con un orificio central.


Las consecuencias son múltiples: aumento de la acidez del aceite, pérdida de peso del fruto y riesgo de infecciones secundarias por hongos. La mosca del olivo tiene varias generaciones al año, con mayor actividad entre verano y otoño, precisamente en el período más crítico antes de cuándo se recoge la aceituna.


Métodos de control:

  • Trampas cromotrópicas amarillas con atrayentes alimentarios para monitorizar la población
  • Tratamientos cebo con insecticidas autorizados aplicados en manchas
  • Control biológico mediante depredadores naturales como *Psyttalia concolor*
  • Recogida temprana de la aceituna para evitar el tercer vuelo de la mosca


Prays o polilla del olivo: Prays oleae


El prays del olivo tiene tres generaciones anuales, cada una atacando una parte diferente del árbol: la filófaga en las hojas, la antófaga en las flores y la carpófaga en los frutos jóvenes. La generación más dañina económicamente es la carpófaga, que provoca la caída prematura de aceitunitas de pequeño tamaño.


En las hojas, el síntoma más característico son las galerías sinuosas bajo la epidermis, visibles a contraluz. En las flores, las larvas consumen los órganos reproductores, reduciendo el cuajado.


Cochinilla del olivo: Saissetia oleae


La cochinilla negra forma colonias densas en ramas y hojas jóvenes, de donde succiona la savia. Su presencia se detecta fácilmente por los escudos hemiesféricos de color negro o marrón oscuro adheridos a las ramas. Además del daño directo, segrega melaza, un líquido azucarado sobre el que se desarrolla el hongo *negrilla* o fumagina, que cubre las hojas con una capa negra y reduce la fotosíntesis.


Barrenillo: Phloeotribus scarabaeoides


Este pequeño coleóptero ataca principalmente ramas debilitadas o ya muertas. El adulto realiza galerías de 1-2 mm de diámetro en la corteza y en la madera para realizar la puesta. Su presencia suele ser un indicador de que el árbol está bajo condiciones de estrés, por lo que mejorar el manejo agronómico es la primera medida a adoptar.


Cómo identificar enfermedades del olivo en las hojas


Las hojas son el principal órgano diagnóstico del olivar. Ante cualquier síntoma anómalo, conviene analizar los siguientes aspectos:


Síntoma en hoja

Posible causa

Parte afectada

Manchas circulares con halo amarillo

Repilo (*Cycloconium*)

Envés

Decoloración amarillenta generalizada

Carencia de nitrógeno o verticilosis

Toda la hoja

Manchas negras con textura polvorienta

Fumagina (asociada a cochinilla)

Haz

Galerías sinuosas bajo la epidermis

Prays filófago

Haz y envés

Hoja seca sin caer, rama muerta

Verticilosis o barrenillo

Rama entera


Antes de aplicar cualquier tratamiento, observar la distribución del daño en el árbol es clave: si los síntomas afectan a ramas dispersas, el origen puede ser una plaga; si el daño es homogéneo en toda la copa, es más probable una enfermedad o una carencia nutricional.


Factores que aumentan la vulnerabilidad del olivar


La resistencia del olivo frente a enfermedades y plagas no depende solo de la variedad, sino también del manejo agronómico. Existen factores que, cuando no se gestionan correctamente, facilitan la aparición y el desarrollo de problemas fitosanitarios:


  • Exceso de vigor vegetativo: un árbol con mucho follaje denso tiene peor ventilación interior, lo que favorece la humedad y el desarrollo de hongos como el repilo.
  • Heridas mal cicatrizadas: cualquier corte de poda o daño mecánico sin tratar es una puerta de entrada para bacterias como *Pseudomonas savastanoi*.
  • Riego inadecuado: tanto el exceso como el déficit hídrico estresan al árbol y lo hacen más susceptible a plagas de suelo y barrenillos.
  • Monocultivo sin rotación: en parcelas con historia de verticilosis, el hongo persiste en el suelo durante décadas.
  • Material vegetal no certificado: plantar olivos de origen desconocido puede introducir patógenos que no existían previamente en la finca.


Además, la elección de la variedad influye de forma determinante. Algunas son más tolerantes al repilo o a la mosca del olivo que otras. Si tienes dudas sobre qué variedades de aceitunas se adaptan mejor a tu zona y presentan mayor resistencia natural, consultar con un técnico local puede ahorrarte muchos problemas a largo plazo.


Tratamientos y estrategias de control integrado


El control integrado de plagas y enfermedades del olivo combina medidas preventivas, biológicas y químicas para minimizar el uso de fitosanitarios y reducir el impacto ambiental. Este enfoque es obligatorio en muchos regímenes de producción ecológica y cada vez más habitual en la agricultura convencional.


  1. Monitorización regular: revisar el olivar cada 15 días durante la primavera y el verano, poniendo trampas de seguimiento para mosca y prays.
  2. Umbrales de intervención: no tratar de forma preventiva sin datos reales; actuar cuando la población de una plaga supera el nivel que justifica económicamente el tratamiento.
  3. Tratamientos cúpricos: los fungicidas a base de cobre siguen siendo el recurso más eficaz y autorizado en producción ecológica para el control del repilo y la tuberculosis.
  4. Control biológico: introducir o favorecer la presencia de enemigos naturales reduce la dependencia de los insecticidas químicos.
  5. Manejo del suelo: laboreos superficiales en otoño destruyen pupas de mosca del olivo que invernan en el suelo, reduciendo la población del año siguiente.
  6. Higiene fitosanitaria: retirar y destruir el material vegetal infectado (ramas con tuberculosis, frutos momificados con mosca) evita que los patógenos pasen al siguiente ciclo.


Preguntas frecuentes sobre enfermedades y plagas del olivo


¿Cómo sé si mi olivo tiene repilo o alguna otra enfermedad fúngica?

El repilo produce manchas circulares en el envés de la hoja, con un halo amarillo-verdoso, y provoca defoliación intensa. Otras enfermedades fúngicas presentan síntomas distintos: la fumagina aparece como una capa negra y polvorienta sobre el haz de la hoja, mientras que la verticilosis se manifiesta con marchitamiento súbito de ramas enteras sin caída de hojas.


¿Cuál es la plaga más dañina para la calidad del aceite?

La mosca del olivo (*Bactrocera oleae*) es la plaga con mayor impacto sobre la calidad del aceite. Sus larvas descomponen la pulpa de la aceituna, liberando ácidos grasos libres que incrementan la acidez del aceite y deterioran sus propiedades organolépticas. Incluso niveles bajos de infestación pueden hacer que el aceite no alcance la categoría virgen extra.


¿Se pueden usar tratamientos ecológicos contra las plagas del olivo?

Sí. El control biológico mediante *Psyttalia concolor* para la mosca, los fungicidas cúpricos para enfermedades fúngicas y bacterianas, el caolín como barrera física frente a insectos y las trampas con atrayentes son recursos compatibles con la producción ecológica certificada.


¿Por qué se caen las hojas del olivo sin que haya síntomas claros?

La defoliación sin síntomas evidentes puede deberse a estrés hídrico, carencias nutricionales o a una infección de repilo en fase inicial. Si la caída es intensa y afecta a ramas enteras, conviene descartar verticilosis mediante análisis de suelo o de tejido vegetal.


Conclusión: proteger el olivar es proteger el aceite


Un olivar sano produce mejor aceite. Las enfermedades del olivo y las plagas que lo afectan no son inevitables si se actúa con conocimiento, planificación y los medios adecuados. La observación visual constante, el diagnóstico correcto antes de intervenir y el uso de tratamientos proporcionados al nivel de daño real son los pilares de una gestión fitosanitaria eficaz.


Las fotografías de síntomas, comparadas con referencias visuales fiables, permiten identificar la mayoría de los problemas sin necesidad de esperar a que el daño sea grave. Y cuando la situación lo requiere, la consulta con un técnico especializado sigue siendo la inversión más rentable que puede hacer un olivarero.

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